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La vocación es una voz sencilla como un suspiro...


 

 

 

 

El mundo anda siempre en busca de hombres
 que no se vendan; de hombres honrados,
   sanos desde el centro hasta la periferia,
    íntegros hasta el fondo del corazón.
    
     Hombres de conciencia fija e inmutable como la
      aguja que marca el norte, hombres que defiendan
       la razón aunque los cielos caigan y la tierra
        tiemble.
         Hombres que digan la verdad sin temor al mundo.
           Hombres que no se jacten ni huyan: 
            que flaqueen ni vacilen.
 
             Hombres que tengan valor sin necesidad 
               de acicate. Hombres que sepan lo que ha de
                decir y lo digan; que sepan cuál es su puesto
                  y lo ocupen; hombres que conozcan su
                    trabajo y su deber y lo cumplan.
 
                      Hombres que no mientan, ni se
                        escurran ni rezonguen, hombres que
                         quieran comer sólo lo que han
                           ganado
                             y que no deban lo que llevan
                               puesto.
                                O. Sweet M.
   

 

 
 

 

 
 
 
 

 

   
     

LA ORACIÓN DE JESÚS

Hola, ¿cómo te encuentras? Espero que bien, te quiero platicar algo sobre Jesús, y que de seguro ya lo has leído muchas veces, pero es tan difícil hacerlo. Me refiero en el momento que oramos. Cuando se hace la oración se dice el Padre Nuestro, pues es el que Jesús nos ha enseñado, y el quiere que así nos comuniquemos con el Padre, con Dios. En los momentos más difíciles de nuestra vida hacemos una oración y siempre es para pedir algo ¡nunca para dar! Pero de todos modos Dios nos ama y nos escucha. Pasando al lo que te quiero platicar es sobre la oración que hace Jesús, pero ahora con ¡MUCHO MIEDO! Todo este momento se da en el huerto deGetsemaní o en el monte, el chiste es que fue en un lugar muy solitario y tenebroso. Dice San Marcos .y comenzó a sentir pavor y angustia [.] caía en tierra y suplicaba. (Mc 14, 33-34), y San Lucas dice .y puesto de rodillas oraba. (Lc 22, 41) y San Mateo dice .cayó su rostro en tierra y suplicaba. (Mt 26, 39). Jesús cuando les enseña a orar a sus discípulos los llama y los lleva otro lado y les enseña, diciéndoles que se dirijan al Padre con una alegría, pues se le concederá lo que le pidan, pero ahora Él es quien tiene miedo cuando ora, pues no sabe que va a pasar y siente angustia.

   

En ese tiempo normalmente los judíos cuando rezaban lo hacían parados delante del templo. Pero en Jesús en ese momento fue diferente, estaba tirado en forma de gusano, reclinado rostro a tierra, sudando sangre; sin maldecir de su suerte. Es tanta su angustia, que no podemos describirlo en estos párrafos, todavía el evangelista San Mateo comenta .si es posible, que pase de mis este cáliz; más no se haga mi voluntad, sino la tuya. (Mt 26, 39) los evangelistas cuando hablan de la oración de Jesús siempre nos cuentan que el rostro de Jesús ve al cielo, pero ahora no, es rostro a tierra. Antes sus oraciones lo hacía con gran ternura al Padre, diciendo Abba (papito) (Padre).

Y en este momento de miedo no reclama nada al Padre, sino que lo quiere más y quiere estar más cerca de el, en este momento del sufrimiento en donde se encuentra solo, pues los apóstoles lo han abandonado (la escritura dice que se encontraban durmiendo). Jesús siente miedo, pero dice .Padre Mío. (Mt26, 42). Cosa contraria en el hombre que empieza a reprochar de su mala suerte diciendo que los demás son los culpables y que todo el mundo está en su contra, pues todos buscan el mal para el. Y si leemos en San Juan dice .mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado. (Jn 4, 34). Y te preguntarás ¡porque dice .que no se haga mi voluntad sino la tuya.! si el comenta que eso era su alimento.

Esto es la parte culminante donde se dice que Jesús es hombre, pero también es Dios. Algo así como cuando decimos .soy bueno pero, a veces hago cosas malas.. Jesús en su momento de angustia y desesperación, muestra el amor más grande de todos los amores diciendo .hágase tu voluntad. (Mt 26, 42), en ese hágase nos hemos salvado todos. Y nos hemos salvado porque Jesús insistió en su oración a tal punto que sintió miedo, y venciendo el miedo nos acogió a todos en su sufrimiento, haciéndonos amigos de Él, como el más fiel de los amigos.

Cuando nosotros hacemos una oración, en el momento que aceptamos hacerlo, ya está implicando .orar. pues es un nuestro decidir libre. Cuando tu oras a Cristo eres excelente  persona, y aunque no ores, otros hacen oración por ti. Dios se complace en ti, pues eres su hijo.

Martimiano Cruz Rosales escolapio.

     

El rompecabezas

     

Un científico estaba trabajando en su

laboratorio cuando entró su hijo de cinco
años, dispuesto a ayudarle. El científico,
que tenía mucho trabajo y no quería ser
interrumpido, pensó en darle un
entretenimiento al niño para que no le
molestase. Recortó de una revista un mapa
del mundo, lo cortó en muchos trocitos y se
lo dio a su hijo junto con cinta adhesiva
para que lo recompusiera. Como no había
visto nunca ese mapa, el científico pensó
que tardaría horas en hacerlo.
   
Cuál fue su sorpresa cuando, al cabo de unos minutos el niño le dijo:
-¡Ya está papá, ya lo terminé!  

El científico se quedó sorprendido por unos momentos, pero se giró pensando que no vería más que una chapuza típica de un niño de cinco años. Sin embargo, el niño le mostraba el rompecabezas totalmente hecho y con todas las piezas en su sitio. Le preguntó asombrado:

-¿Cómo lo has hecho, hijo?

-¡Muy fácil, papá! Cuando lo recortaste de la revista, me di cuenta de que, por detrás del mapa, había dibujado un hombre. Cuando me diste los trocitos, les di la vuelta e hice el rompecabezas del hombre. Cuando terminé de arreglar el hombre, me di cuenta de que había arreglado el mundo...

   
 

   

   

Historia de Una vocación escolapia

Por Rodrigo Elizalde

Hola amiga/amigo, recibe un afectuoso abrazo en este inicio de año confió en que Dios nuestro Señor te estará llenando de bendiciones y has de saber que estás presente en nuestras oraciones. Mi nombre es José Rodrigo Elizalde Martínez, hace unos días cumplí veintiséis años. Soy originario del Distrito Federal y aunque de manera oficial nací en la delegación Coyoacán, fui criado en la Magdalena Contreras. Quizá no te sea familiar el término vocacionable, y es que en realidad para mi tampoco lo es. Desde que lo escuche por primera vez me intereso, pues tratando de evitar el uso la palabra .postulante. para referirnos a los jóvenes y las jovencitas quienes sólo tienen un poco de curiosidad por saber como viven los religiosos y las religiosas; a alguien se le ocurrió llamarles vocacionables. Estoy casi seguro de que en tus clases de religión te habrán hablado de los distintos llamados que Dios hace. En teoría todos deberíamos ir descubriendo a que misión especial y específica Dios nos invita. Pero, como en muchos casos no es fácil interpretar los signos de Dios, o simplemente no queremos dedicarles un tiempo, poco a poco debemos poner de nuestra parte para definir, dirigir y asumir la misión; con responsabilidad, compromiso y por amor a ese Dios que nos ha amado antes. Tal parece que las cosas se van complicando dado que siendo jóvenes siempre nos tachan de irresponsables; no nos pasa por la cabeza un gramo de compromiso y la idea que tenemos del amor en meramente sensible y sentimentalista. Por esa razón te quisiera compartir un poco de mi experiencia personal, talvez de esta manera descubras que Dios, también llama a los que no somos del todo como las sociedades piden o como los cuentos piadosos relatan, pues Dios nos llama a todos para descubrirnos como hijos suyos. Al cumplir los dieciocho años decidí salir de casa para ir a los Ángeles California a continuar mis estudios y así con una bendición de mi madre a los pies de la Virgen de Guadalupe salí el ocho de febrero del año dos mil. No fue fácil llegar de manera ilegal al país vecino del norte, pero cuando por fin lo logre únicamente contemplaba era mi regreso. Casi de inmediato el valor familiar comenzó a resaltar y pensaba que sólo una hermosa chica podría apartarme de mi deseo de estar con mi familia una vez más. Pensé en caminar por el mundo con los ojos cerrados. No resulto. A los seis meses conocí a quien pensé era la mujer de mi vida. Ella me propuso matrimonio, yo nunca respondí. No me quería comprometer aunque la amaba, o al menos eso creía. Continuara...

       

...y profunda como un drama.