CASA GENERALIZIA DEI PADRI SCOLOPI

 

   

Prot. SG/314-S/10

 
A TODOS LOS RELIGIOSOS DE LA ORDEN
Y A CUANTOS CONFIGURÁIS NUESTRAS PRESENCIAS ESCOLAPIAS,

LA GRACIA Y LA PAZ DE DIOS, NUESTRO PADRE

“Todos y cada uno de nosotros, firmes en el Señor que no cesa de llamar, nos entregamos, cada vez con más ardor, a la labor pastoral para despertar y consolidar las vocaciones, recordando la palabra del Señor: La mies es abundante y los braceros pocos”. (C 103)

Queridos hermanos y hermanas:

 Hace unos meses, en una visita a una de nuestras Demarcaciones, me reuní con un grupo de jóvenes, alumnos y ex alumnos de uno de nuestros colegios. Eran jóvenes que están en acompañamiento vocacional, pensando la posibilidad de ser religiosos y sacerdotes escolapios. Fue una reunión intensa, muy participada, muy divertida. Cuando estábamos terminando, uno de los muchachos me dijo, con ojos como platos: “Padre, usted dice que volverá dentro de dos años. Por favor, vuelva a convocarnos, que necesitamos fuerza y ánimo para tomar decisiones. Y, además, algunos le daremos una gran alegría, pues ya estaremos viviendo con ustedes”. Le pedí que me escribiera y firmara esa frase. Y lo hizo, solemnemente. Eran muchachos del altiplano boliviano, alumnos y ex alumnos de nuestro colegio de Anzaldo.  

Nunca me he olvidado de esta frase, que me ha hecho pensar mucho: “Vuelva a convocarnos, que necesitamos fuerza y ánimo”. Pienso que expresa bien la experiencia de tantos jóvenes que se acercan a nosotros convocados por el Señor para discernir, con honestidad, si Dios les llama a encarnar la vocación religiosa escolapia, la vocación que asumió y consolidó San José de Calasanz. Los jóvenes necesitan ser convocados.  

Os escribo esta carta sobre la responsabilidad que todos tenemos en sembrar, proponer, acompañar y acoger la vocación religiosa escolapia; sobre nuestra capacidad de ayudar al joven a descubrir la llamada a la donación completa de su vida por la causa escolapia que Dios siembra en su corazón; sobre nuestro compromiso por proponer con audacia nuestra vocación. A todo esto le solemos dar un nombre “oficial”: pastoral vocacional específica a la vida religiosa y sacerdotal escolapia.  Sobre esto os escribo esta carta. Y lo hago no sólo a los religiosos de la Orden, sino a todas las personas que formáis parte de las diversas presencias escolapias y que os sentís corresponsables en la construcción de las Escuelas Pías.  

A través de esta carta, la Congregación General convoca un “Año Vocacional Escolapio”. Será el año 2012. En todas partes, ese año deberá estar especialmente dedicado a la Pastoral Vocacional, con el objetivo de que podamos provocar en las Escuelas Pías un cambio de paso significativo en este tema tan importante para todos. Será un año en el que nos reuniremos, proyectaremos, convocaremos y reflexionaremos en profundidad sobre cómo llevar adelante, más y mejor, nuestra misión de ser mediadores entre las llamadas y propuestas de Dios y el corazón libre y generoso de los jóvenes. Será también un año en el que cuidaremos especialmente nuestra oración, individual y comunitaria por los jóvenes y su disponibilidad y coraje para responder a las llamadas del Señor.  

Este año 2012 se cumplen cuatrocientos años de un pequeño acontecimiento escolapio: la incorporación de Glicerio Landriani, un joven ilusionado y buscador, a las nacientes Escuelas Pías de Calasanz. Este recuerdo de familia, junto a la convicción generalizada de que podemos y debemos reflexionar de modo nuevo nuestra Pastoral Vocacional, nos ha animado a convocar un Año Vocacional Escolapio en toda la Orden.  

El objetivo central de este año es claro para nosotros. Se trata de situar la Pastoral Vocacional en las fuentes de la vida de las Escuelas Pías, como un elemento nuclear de nuestro proceso de revitalización y como una de las claves que harán posibles los diversos objetivos que tenemos planteados. Llevar adelante una mejor, más intensa y sistemática Pastoral Vocacional es una de las claves del futuro que soñamos y anhelamos. Sabemos que toda vocación es don de Dios, pero también sabemos que debemos trabajar para que sea posible. Como todos los elementos nucleares del Evangelio, que siempre son don y tarea.  

No deseamos convertir esta carta circular en un largo escrito sobre Pastoral Vocacional. Tiempo tendremos de hacerlo a lo largo de los próximos meses. Permitidnos centrarnos fundamentalmente en algunos aspectos prácticos, importantes para el buen desarrollo de este Año Vocacional. 

1.      La Congregación General pide a todos los escolapios y a las personas que comparten nuestro carisma y misión que nos envíen sugerencias y propuestas para que este Año Vocacional sea en verdad fructífero para las Escuelas Pías. Pedimos a todos, pero invitamos especialmente a los jóvenes escolapios, cercanos en edad a los posibles nuevos escolapios, que se esfuercen en ofrecer sugerencias y posibilidades que debemos tener en cuenta, incluidas ideas para un buen slogan que dé unidad a este Año Vocacional. A ver si tenéis buena inspiración. Habrá también un logo y un póster para este año vocacional. En su momento os ofreceremos información.

2.      La Congregación General constituirá un “equipo central” que trabajará especialmente en todo lo relativo a este Año Vocacional, en coordinación con el Secretariado General de Pastoral Vocacional.

3.      El Secretariado General de Pastoral Vocacional, en unión con este “equipo central”, presentará en junio de 2011 una programación completa del Año Vocacional 2012, con el fin de que pueda ser tenida en cuenta y enriquecida en todas las Demarcaciones. 

4.      La Congregación General, y de modo particular el P. General, expresa su completa disponibilidad para colaborar en todo lo que esté en su mano en las actividades, encuentros y acciones que se lleven adelante en las Demarcaciones y Circunscripciones en este Año Vocacional. 

El objetivo de que crezca el número y la calidad humana y evangélica de los jóvenes que desean vivir la vocación religiosa escolapia es un desafío común de todos los que estamos comprometidos con las Escuelas Pías. No es sólo un deseo o un objetivo de los religiosos escolapios; lo es de todos nosotros. Pedimos a todas las comunidades religiosas, a todas las Fraternidades Escolapias, a las Comunidades Cristianas Escolapias, a todas las personas que comparten con nosotros la Misión Escolapia, a las familias y a todos nuestros colaboradores, que asuman con ilusión y esperanza este gran reto escolapio: hacer posible que algunos de nuestros jóvenes puedan asumir la vocación religiosa escolapia. Será un signo claro y nítido de la calidad de nuestro compromiso escolapio.  

No lo olvidéis nunca: es Dios quien llama, no nosotros. Pero es Dios quien nos necesita, sí, nos necesita, para que sus llamadas se conviertan, a través de todo un proceso educativo y pastoral, en proyecto personal asumido y encarnado por un joven esperanzado.  

Termino. No convocamos este “Año Vocacional” pensando sólo en la Orden. Son los niños y jóvenes, especialmente los más pobres, los que necesitan nuevos religiosos escolapios que se dediquen a ellos de modo entregado y generoso. Este Año Vocacional se convoca en su nombre, en nombre de todos los niños y jóvenes que desean, esperan y necesitan la presencia cercana y educativa de los hijos de San José de Calasanz. 

Os invitamos a orar al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. La oración transforma nuestro corazón y nos acerca al corazón de Dios. Pidamos al Padre que nos envíe jóvenes generosos que deseen entregar su vida como religiosos escolapios y que nos transforme a todos en Cooperadores de la Verdad, para que colaboremos con Él en su amor por los niños y jóvenes, trabajando por las vocaciones escolapias.

Recibid un abrazo fraterno.

 

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Pedro Aguado Sch. P.

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Padre General

Ricardo Querol Sch. P.

 
Secretario General    
     
Roma, 25 de diciembre de 2010, Natividad de Nuestro Señor Jesucristo