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Publicación vocacional de los escolapios de México

Noviembre – diciembre de 2010

www.vocacional.org.mx

¿Cuál es tu misión en la vida?

A finales de octubre celebramos el Domingo Mundial de las  Misiones. Por eso, el prenovicio Baltazar Santillán te cuenta algo acerca de los primeros escolapios que llegaron a México. Su misión, en medio de tanta adversidad, fue educar a los niños y a los pobres  y lo hicieron de manera ejemplar. Además, Pablo Roaro, que se prepara para ser escolapio, nos cuenta algo acerca de su propia formación porque, para vivir una misión importante hay que prepararse muy bien. Nos da gusto poder compartir estas líneas contigo y esperamos que esto te agrade.

Elementos simbólicos de la Navidad.

Se acerca la temporada más esperada del año para muchas personas de casi todo el mundo: ¡Navidad!, aquel momento del año en el que tanto casas como calles se llenan de adornos coloridos y obsequios bajo los pinos navideños.

En este momento del año algo que no falta es el pavo en las mesa de casa, lo que no todos saben es que este manjar, el guajolote (huaxolotl) o totol, conocido a nivel mundial, es originario de México, y que después de ser descubierto por los Españoles en nuestro país fue exportado al mundo.

Lo mismo hemos de decir de la flor que  llamamos “Nochebuena” que también es originaria de nuestro país y que al igual que el pavo, los españoles vinieron a conocer a México, los cuales al ver que esta flor sólo florecía en diciembre, le dieron un sentido religioso y adornaron nacimientos con esta flor. Su nombre náhuatl es tlazochitl, que significa "flor que se marchita" y para los mexicas, simbolizaba la sangre de los sacrificios que los indígenas ofrendaban al sol para renovar sus fuerzas.

Los españoles bautizaron la flor como Nochebuena porque florece en diciembre. Desde entonces, estas flores se usan como símbolo de las fiestas navideñas en todo el mundo.

Otra aportación de México a las fiestas navideñas son los cacahuates es algo también típico de esta época y aunque a veces sea conocido con su otro nombre americano: “maní”, hemos de sentirnos orgullosos de que tenga su origen en nuestra tierra.

Son muchos los elementos característicos de esta época del año tales como el nacimiento, el pino navideño, además de los anteriormente mencionados, pero no hemos de olvidar que lo más importante de este momento del año no son los obsequios y las grandes comidas, sino la llegada de el Niño Jesús en nuestros corazones y en nuestras vidas, trayéndonos propósitos de enmienda y cambio en nuestras acciones

¡Feliz Navidad!

 

Baltazar Santillán , prenovicio.

 

Mi experiencia en la Casa Prenoviciado

Largo y complicado fue el discernimiento que tuve que realizar, siempre recurriendo a la oración y al consejo de mi guía espiritual. Al fin tomé la determinación de ingresar al prenoviciado y el domingo ocho de agosto después de la ceremonia religiosa presidida por el padre Emmanuel, junto con una calurosa bienvenida, adquirí nuevas responsabilidades y compromisos.

Qué decir de la primera noche en la casa prenoviciado: confortable y cálida mi nueva habitación, una mesa y una cama. Un rosario me acompañaba en el bolsillo y en el corazón, un sueño puesto ante la nostalgia del recuerdo,  mezclada con la alegría del momento, el silencio, nuevos rostros.

Al principio fue extraño porque cambias la comodidad a la que estabas acostumbrado, los amigos, dejas de ver a tus familiares, renuncias tus pertenencias. No obstante, ha sido muy interesante convivir con gente nueva que tiene pensamientos distintos a los míos. Ahora tengo 6 nuevos hermanos en la fe –Benjamín, Gustavo, Antonio, Baltazar, Arturo y Pablo. Ellos y yo, nacidos en diferentes partes de la República, cada uno con distinto carácter, cultura, gustos y edades, sin embargo, coincidimos en un mismo punto: “el deseo de seguir a Jesús al estilo de San José de Calasanz.

El llamado a cada uno ha sido diferente, pero ha sido una voz precisa, sólida y seductora que nos ha traído hasta este  momento, de tal manera, que la distancia geográfica que nos separa ahora de nuestras familias, reducida a nada, por la unión amorosa del afecto. Ante la posibilidad que nos ofrecía la sociedad de erigir una familia, algo admirable y fuerte que nos impulsa a dar un paso: es el de vivir la fe en Cristo en la vida religiosa. Una vida que considero, consiste en continuar la labor de Cristo en el mundo de hoy, cultivando sentimientos de afecto, cariño, solidaridad, y ser verdaderos amigos, hermanos y padres según las palabras del maestro: “ámense los unos a los otros como yo os he amado”.

Aquí adquieres nuevas responsabilidades y compromisos, en este corto tiempo he aprendido mucho de mí, estoy aprendiendo a apreciar la vida, disfrutar cada momento que transcurre, ahora me esfuerzo por ser más atento en la oración, contemplativo, ordenado. Por la parte escolar, mis hermanos y yo estudiamos Filosofía. Todos estamos muy entusiasmados y contentos con esta nueva oportunidad que se nos brinda para prepararnos en la cultura.

En conclusión, ahora río, canto, juego, estudio, medito… me encuentro totalmente satisfecho de llevar esta vida y no me arrepiento de haber dado este paso; de antemano, recomiendo a todos aquellos que quieran darse la oportunidad de vivir una vida desde aquí se arriesguen y vengan.

A mis nuevos hermanos y al padre formador todo lo que tengo que decir es: gracias por todo el amor y comprensión que me han brindado en este tiempo.

Sin más que añadir a la presente

se despide su amigo
José Luis Saucedo