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Encuentro
Revista vocacional
escolapia de México, tercer milenio, año 5, no. 1, agosto-sep-oct 2006 |
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Editorial
¡Hola amigo(a) de Encuentro! Esperamos que esta nueva
experiencia del ciclo escolar 2006-2007, sea para ti una oportunidad de
buscar, pero también de encontrar formas creativas de vida para
tu felicidad en la elección vocacional. En estas revistas que te han de
llegar periódicamente, encontrarás artículos de reflexión, juegos e
información calasancia que te pueden facilitar tu oración al Dios que
nos llama e interpela nuestra forma de existir, vivir y disfrutar en el
mundo.
“Tú, en
cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar
la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que
ve en lo secreto, te recompensará”.
Tú y yo sabemos que la situación actual
reclama de nosotros una opción radical de vida, no sólo para ser
productivos y competentes, sino también para significar
nuestra vida en la vida de los demás.
Hoy, doy gracias a Dios la oportunidad que me da día tras día de
descubrir el grandioso mundo que existe en los demás y lo demás, de
equivocarme, pero sobre todo de amar. Gracias Dios, por hacerme
finito ante tu presencia pero posibilitado para amar-te y
amar-los.
Espero que estas páginas sean de tu agrado y utilidad. Ánimo y
bienvenido a este curso escolar.
Pastoral Vocacional de México |
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Dios no llama a los que están capacitados…
Dios capacita a los llamados
¡Toca!
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El colibrí perdido |
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Hace poco tiempo, estaba en una casa llena de
tranquilidad y de paz., participando en los Ejercicios Espirituales que
cada año se nos pide a los religiosos escolapios vivir por una semana.
Pasado el mediodía, nublado por la proximidad de la lluvia, sonó la
campana para convocarnos a la oración común. Cuando iniciábamos la “Corona
de las Doce Estrellas”, (dedicada a la Virgen María) algunos nos
sorprendimos al ver en la capilla a un colibrí perdido y atrapado
dentro de ella. Volaba y volaba afanosamente tratando de salir, su
esfuerzo era grande, pero inútil.
¿Por qué entró ahí?
¿Qué lo llevó allí? ¿El olor de la cera perfumada? ¿Las flores que
adornaban la capilla? ¿Los colores de las flores? ¿El explorar un nuevo
lugar? ¿Qué lo atrapó en ese esfuerzo inútil? El silencio del lugar
podía permitir que nuestros oídos, aún maltrechos por el ruido urbano,
escucharan con nitidez y claridad el velocísimo batir de sus alas
haciendo más dramática su situación.
El Colibrí trataba de
escapar por las ventanas, iba allí donde había luz más intensa, pero las
ventanas tenían mosquiteros, las otras eran sólo cristal que no podía
abrirse. Regresaba hacia el altar, donde se elevaba hacia la luminosa
claraboya queriendo escapar por ahí, pero también era cristal cerrado.
¿Qué lo guiaba? ¿Quién lo guiaba? ¿Sólo era su instinto? Nadie de los
presentes lo podía ayudar ¿Cómo comunicarse con él? ¿Cómo indicarle tan
sencilla y amplísima salida del laberinto en el que estaba atrapado?
¿Cómo es posible que no pudiera detectar la puerta abierta de par en par
por dónde entró? ¿Cinco metros cuadrados no eran suficientes para que
pudiera escapar tan minúscula y bella ave? Tal vez nosotros éramos un
obstáculo para que pudiera encontrar la salida.
Creo que algo similar a
lo sucedido a este colibrí, podría pasar con muchos jóvenes en el
momento “de empezar a volar,” de decidir sus vidas, tal vez atraídos por
una “deslumbrante”, “hermosa y noble” o “retribuida y bien pagada”
carrera, pero que no tuviesen las cualidades humanas, intelectuales y
sociales para realizarla. Otros pensarían esto respecto al matrimonio o
la vida religiosa o sacerdotal. Sí, piensan que es “una salida”,
pero ésta será engañosa, como las ventanas que tenían atrapado al
colibrí. La vida puede tener muchos auto- engaños motivados por
espejismos en los que bastantes quedan deslumbrados y “atrapados”. El
colibrí se guiaba por las ventanas, por la luz, pero no contaba con los
vidrios, ni los mosquiteros. A veces podríamos plantear mal el sentido
de nuestra vida, sólo a partir del dinero, la fama, los éxitos
inmediatos, el prestigio social y dejamos de preguntarnos:
¿Qué voy hacer con mi
vida? ¿Para qué es la vida? ¿Para quién es la vida? En otras palabras te
invito a no confundir tu DECISIÓN VOCACIONAL, con el TRABAJO
PROFESIONAL; ésta última es consecuencia de la primera, será un medio,
una ayuda para poder “realizar tu vida. No podemos confundir una
profesión o tarea a realizar en la vida (y que todos tenemos que
realizar, ya que nos servirá para prepararnos, ganarnos la vida, servir
a los demás) con el sentido y el para qué de nuestra vida, aunque en
ocasiones pueden coincidir.
Una carrera no me va
hacer feliz, podrá darme satisfacciones que contribuyan a que sí lo
pueda ser; podré dar satisfacciones a otros para que puedan llegarlo a
ser. Tengo que saber qué es mi vida, para quien va a “ser”, no sólo que
puedo “hacer”.
Muchos no comparten con nadie esas decisiones, tampoco las
consultan, ni siquiera con sus padres, o maestros; podría ser que en
ocasiones ellos mismos los incitan a los espejismos. Al no poder
comunicarse, aislarse y querer tal vez salir “solos”, lo único que hacen
es agotarse inútilmente, atraídos por la belleza y colorido de las
flores, por el extraño brillo luminoso, ¿fuegos artificiales?, así
quedan atrapados en su propio juego de ventanas y mosquiteros que
aprisionan, como en un laberinto de espejos, luego, todo esfuerzo se
torna inútil....
Creo que es importante
tener alguien de mucha confianza, a la vez competente, sabio y
prudente, que nos pueda guiar para que cada uno pueda volar por el lugar
correcto y preciso: Tus padres, un maestro o maestra, un sacerdote,
quizá un amigo (a) que te ayuden a pensar, a reflexionar
sobre tu vida, no sólo sobre lo que quieras hacer en ella. No
olvides que estás preparando una de las decisiones más importantes de tu
existencia. No sólo se trata de decir sí a todo, habría que preguntarse
si no te estas engañando a ti mismo. Si lo que deseas realizar viene de
Dios y no sólo de tus, ilusiones, caprichos e incluso egoísmos. De lo
contrario podrías quedarte volando inútilmente como el colibrí que
quería salir y no podía, derrochando bastante esfuerzo y perdiendo
tiempo de su vida.
Se trata de servir a
Dios: Sea como laico o laica, como religioso o religiosa, como padre o
madre de familia, como sacerdote. Todos necesitamos volar en la
dirección correcta, no podemos perder la vida atrapados a veces en lo
que creemos que tiene salida cuando en realidad es una prisión; al
colibrí le ocurrió, a nosotros también nos puede ocurrir. |
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Saliendo de la capilla pensé: una de las tareas
urgentes del ESCOLAPIO de hoy es proporcionar las referencias de salida
a “los colibríes” que vuelan atrapados, desesperados, derrochando
grandes energías y esfuerzos, porque no saben dónde está la entrada al
jardín con hermosas y perfumadas flores, el verde césped, los grandes
árboles, para que puedan volar con libertad, pues para eso Dios los
creó.
Esta es la tarea que el
“Buen Pastor”, Jesucristo, comenzó con la humanidad: “El Señor es mi
pastor, nada me falta. En prados de hierba fresca me hace descansar, me
conduce junto a aguas tranquilas y renueva mis fuerzas. Me guía por la
senda del bien, haciendo honor a su nombre.” Sal. 22.2-3.
P. Luis Ignacio Brito Miranda, Sch. P.
Formador de Juniores y Asistente Provincia |
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Oración |
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| Señor Jesús,
hoy te decimos que queremos ver. |
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A veces estamos
como el ciego del camino, |
| Tenemos los
ojos cegados |
| Buscamos,
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| Necesitamos
a alguien para atravesar las calles de la vida |
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| Nos ciega la
propaganda, las luces de los anuncios de colores… |
| Apenas
comenzamos el día y todos se disputan nuestra vida. |
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| Dios de la
luz y la libertad |
| A ti que
eres el Dios de la paz, venimos a pedirte rebeldía |
|
Queremos abrir bien
los ojos, |
| Queremos
distinguir cuando llega a nosotros la propaganda de lo fácil |
| Y no
queremos que nos aprese el mundo de la comodidad |
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Danos rebeldía para
no caer en la trampa, |
| Para no
dejarnos vender a otros dioses. |
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|
Ven a nuestro
encuentro, sé tu quien ropa nuestras ataduras. |
| Porque sólo
tú eres libertad. |
|
Haznos libres, rebeldes y solidarios y que tu amor llegue a
todos los hombres. Amén |
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¡Un
reto para aventureros!
En la siguiente
actividad un detective desea conocer los lugares geográficos citados en la
Biblia para descubrir una frase oculta en la misma sopa de letras. Encuentra en
la sopa de letras la palabra que indique: accidentes geográficos de palestina;
ciudades no-judías y ciudades judías, (son 15)
Ayuda al
detective, sombreando cada letra de la palabra que encuentres en la sopa de
letras y escríbela en el listado correspondiente. Además, cuando termines de
encontrar las 15 palabras escondidas, deberás ayudarle a nuestro amigo a
descubrir la frase oculta en la misma sopa de letras con las letras que no están
sombreadas o que no utilizaste en la búsqueda de los listados.
Ojo:
Pista 1) te ofrezco en cada palabra de los tres listados unas letras clave que
te ayudarán a encontrar la palabra. Pista 2) Para descifrar la frase oculta
habrás de unir las palabras restantes o no sombreadas fila por fila, empezando
por la primera fila de arriba hacia abajo y cada columna de izquierda a derecha.
Pista 3) la frase oculta pertenece a Jn 15, 13
Accidentes geográficos Ciudades no-judías
Ciudades judías
1. H _ _ R _
_
1. C _ E _ _ _ 1. C_ _ _ R _ _ _
M
2. M _ _ _ _
_
2. R _ _ _ _
2. B _ _ _ _ _ A
3. T_ _ _ _I _
_ _ S
3. L _ _ _ _ A
3. N _ _ _ R _ _
4. T _ _ _
R
4. C _ _ I _ _ O
4.
J _ _ _ _ O
5. J O _ _ _ _
5. N _ P _ _ _ S
5. B _ _ _ _
Frase:
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______________________________________________________________________________
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N
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T |
E |
R |
A |
Z |
A |
N |
O |
H |
M |
A |
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S
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E |
D |
A |
I |
R |
E |
B |
I |
T |
U |
Y |
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A
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O |
M |
L |
H |
A |
Y |
M |
O |
R |
A |
A |
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C
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M |
C |
L |
E |
O |
R |
U |
B |
Q |
N |
B |
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N
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O |
U |
I |
B |
E |
D |
E |
A |
R |
R |
E |
|
E
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L |
R |
R |
R |
A |
L |
R |
O |
B |
A |
T |
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U
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V |
O |
I |
O |
E |
I |
T |
D |
A |
F |
A |
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C
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P |
M |
A |
N |
O |
J |
O |
R |
D |
A |
N |
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R
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L |
A |
O |
S |
T |
A |
M |
I |
G |
C |
I |
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O
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S |
J |
N |
A |
P |
O |
L |
E |
S |
N |
A |
¡Encuentra
desde tu experiencia!
Una
reflexión entorno a descubrir la vocación personal
Hoy te quiero compartir una experiencia que en mi caso ha sido significativa;
parte un tanto de una teoría o corriente filosófica pero que se traduce
diariamente en nuestras relaciones interpersonales. Hablo en este momento de un
concepto que guarda en sí mismo una serie de experiencias vitales y diversidad
de vida que no podríamos abarcarlas todas, y me refiero al concepto
interpretar.
No es difícil
notar que en el desarrollo de nuestra existencia por ejemplo en el salón de
clases, encontremos una gama de pensamientos y formas de actuar, pues incluso
entre alumnos nos caracterizamos por alguna forma de ser y hacer. ¿Identidad?
Muy posible que refiramos en nuestro quehacer cotidiano nuestra personalidad,
sin embargo no es tema de este pequeño compartir, hablarte de la identidad sino
de la forma en que interpretamos nuestra vida e identidad.
Resulta
atrayente encontrar personas que no piensan igual que uno mismo, pues en eso
versa la diferencia y el enriquecimiento mutuo lleno de experiencias, gratas o
aún no tan gratas. También encontramos hoy más que nunca las interrogantes sobre
qué es lo real y lo subjetivo, en qué consisten cada una, cómo se comportan cada
una de ellas, en qué se diferencian o cómo se distinguen. Ciertamente toda la
humanidad, incluso tú y yo, nos hemos y nos habremos de cuestionar cuál es
nuestro punto de referencia sobre el cual partimos para ofrecer un juicio sobre
la realidad. Cierto que cada uno tiene que tomar una postura dentro de la gama
de posibilidades que nos ofrece nuestra razón, nuestro sentir, nuestros valores
e incluso nuestra irracionalidad, nuestra experiencia personal y antivalores,
así como nuestro contexto cultural y social. Nadie se encuentra exento de
sentirse interpelado por la vida que es posibilidad. Sólo que la regla de oro
será la comprensión y la aceptación e incluso la valoración al otro como
diferente a mi. Tal es la condición de convivencia que va más allá del
individualismo.
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Después
de esta introducción, que he considerado necesaria para contextualizar
la invitación a reflexionar que te propongo esta vez, ahora te motivo a
cuestionar-te sobre lo que «la vida» espera de ti y lo que
tú esperas de la vida misma. Cómo interpretar nuestra historia personal
y nuestra vida actual en medio de un mundo en constante cambio. Cómo
interpretar nuestra vocación en medio de las exigencias y necesidades de
un mundo socialmente economizado, global, diverso, tecnologizado. Cómo
ser vulnerable ante nuestra propia historia en confrontación con la de
los demás, aún con los que menos tienen. Cómo interpretar el cambio como
potencialidad de renovación humanitaria. Cómo asumir y transmitir
nuestra fe cristiana en medio de la pluralidad de confesiones. Cómo
traducir e interpretar nuestro presente y futuro con ojos de fe
enraizados en el evangelio. |
Tal y como te
planteo esta reflexión, es cierto que hay más interrogantes que respuestas, sin
embargo, no es mi intención otorgarte la respuesta sino la de ayudarnos
mutuamente para poder encontrar nuestra verdad que nos hace plenos y felices
vocacional y humanamente hablando, esto a través de una tensión constate de
interrogantes y posibles respuestas. Tales respuestas han de encontrar una
salida interpretándolas desde nuestras convicciones, en este caso te quiero
proponer un referente vivo y dinámico, presente y real, este es Jesús de
Nazareth, hijo del Dios vivo, de los pobres, de la justicia y la solidaridad.
Jesús ser humano real y de igual forma realmente hijo de Dios, amado y amante.
Puede ser que sea muy pretencioso el medio de interpretación, que sea Jesús de
Nazareth por quién y a través de quién interpretemos nuestra existencia, nuestro
quehacer cotidiano, nuestro motivo de actuar en la vida de forma evangélica,
liberadora, codo a codo con el hermano, con astucia, arrojo, valentía,
sabiduría, sin embargo hoy es posible hacer una síntesis entre nuestras
experiencias personales (a veces contradictorias pero significativas) y la vida
de fe, por un sentido de vida hondo y humano.
Otras
interrogantes como, si es posible que una persona joven, niño o adulto,
signifique en su vida la verdad que refiere y dice de Dios en nuestro tiempo
presente. Cómo vivenciarse como un ser humano integral, cuando hay fracturas
profundas en la propia historia personal y social. Cómo significarse y
experimentarse como un ser humano integral en sus diversas dimensiones humana,
psicológica, sexual, social, cultural y espiritual, siendo esta última (en
nuestro caso) lo específicamente cristiano. Cómo es que lo específicamente
cristiano da sentido a la vida humana (tuya y mía). Cómo es que la realidad
social nos interpela bajo los criterios del evangelio y si es atendida esta
realidad con nuestro propio esfuerzo y energía joven.
Cierto día
caminaba sobre las veredas de la sierra en la última misión de semana santa y un
joven sentado en una mula me preguntaba sinceramente, para qué los iba a visitar
si todo quedaba casi igual cuando yo me fuera. Súbitamente razoné que para ellos
yo no era un visitante más y que mi presencia no significaba un personaje
vacacionando y disfrutando de bellos paisajes no comúnmente contemplados en el
D.F. Sin embargo, mis pies estaban cansados de tanto caminar y subir montes, mi
respiración cada vez era más agitada, además, arrancaba frutos del campo para
sorber un poco de agua a mi garganta seca y sedienta y todo para descubrir una
realidad que me compromete como ser humano, primeramente a solidarizarme con mis
hermanos, y por otra a reconocer que Dios se manifiesta de formas diversas para
recordar que Él está presente junto a nuestros planes de vida, y que en mi caso,
Él era quien daba el sentido inmediato de lo que estaba haciendo en esa semana
santa. ¿Llamado vocacional? Seguro que sí.
Así es como mi
experiencia de vida cotidiana es iluminada por la fe en Jesús de Nazareth. Jesús
es quien le da sentido a la existencia del ser humano, la persona del hijo de
Dios nos muestra el lado genuinamente humano:
amar. Así es como nuestra
existencia es expresión concreta del amor de Dios, y es como el hombre ha
aprendido a amar y saberse amado. «Por que tanto amó Dios al mundo que mandó
a su hijo Jesús» y Jesús hombre es expresión del amor de Dios a la
humanidad. Finalmente yo me preguntaba, si esto lo comprendería mi mejor amigo
en Puebla, sin embargo, cuando se lo platiqué, la experiencia le pareció
extraña, aunque me decía con firmeza que eso era una interpretación de mi vida a
la luz de la fe, porque cuando él ha estado en una casa hogar (donde realiza su
servicio social), no percibe su vida como un servicio evangélico sino como un
servicio casi obligado, y por lo tanto su experiencia de vida no la llega a
interpretar como yo lo hago ahora.
La vocación
religiosa, sacerdotal, escolapia requiere de una interpretación de nuestra vida
a la luz de la fe cristiana, es decir, discernir lo que Dios quiere de nosotros
y lo que a nosotros nos hace felices a pesar de las dificultades y en base a
nuestra inapelable felicidad existencial; desde nuestra ubicación histórica,
dejémonos interpelar, como Jesús lo hizo, por el contexto histórico. Qué es lo
que puedes hacer tú como joven cristiano a favor de los demás. De qué forma
servirás mejor en medio de la sociedad. Cómo visualizas tu vida en el futuro
después de interpretar tu vida mediante los signos de los tiempos y las
exigencias del Reino de Dios en los evangelios aquí y ahora.
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¿Tienes
el valor de realizar este ejercicio de discernir tu vocación frente a
los retos del mundo actual y frente a los valores de la Buena Noticia de
Jesús de Nazareth? ¿Cómo lo harás?
Julio
Alberto Álvarez Díaz, Sch.P. |
Para
la reflexión…
Un profesor tomó un frasco grande y vacío de mayonesa y procedió a llenarlo con
pelotas de golf. Luego le preguntó a sus estudiantes si el frasco estaba lleno,
los estudiantes estuvieron de acuerdo en decir que sí.
Así que el profesor tomó una caja llena de canicas y la vació dentro del frasco
de mayonesa. Las canicas llenaron los espacios vacíos entre las pelotas de golf.
El profesor volvió a preguntarles a los estudiantes si el frasco estaba lleno y
ellos volvieron a decir que sí.
Luego el profesor tomó una caja con arena y la vació dentro del frasco. Por
supuesto, la arena llenó todos lo espacios vacíos y el profesor preguntó
nuevamente si el frasco esta lleno. En esta ocasión los estudiantes respondieron
con un “sí unánime”.
El profesor enseguida agregó dos tazas de café al contenido del frasco y
efectivamente llenó todos los espacios vació entre la arena. Los estudiantes
reían en esta ocasión.
Cuando la risa se apagaba, el profesor dijo: “quiero que se den cuenta que este
frasco representa la vida. Las pelotas de golf son las cosas importantes, como
Dios, la familia, los hijos, la salud, os amigos, las cosas que te apasionan,
son cosas que aún si todo lo demás perdiéramos y sólo éstas quedaran, nuestras
vidas aún estarían llenas.
Las canicas son las otras cosas que importan, como el trabajo, la casa, el
carro, etc. La arena es todo lo demás, las pequeñas cosas” “si ponemos la arena
ene. Frasco primero, no habría espacio para las canicas ni para las pelotas de
golf. Lo mismo ocurre con la vida. Si gastamos todo nuestro tiempo y energía en
las cosas pequeñas, nunca tendremos lugar para las cosas realmente importantes.
Presta atención a las cosas que son cruciales para tu felicidad. Tú puedes dar
mucha luz a los demás mediante tu testimonio.
Reflexión a los pastoralistas vocacionales
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«Dios llama a quien quiere, por libre
iniciativa de su amor. |
| Pero quiere, también, llamar mediante
nuestras personas. |
| Así quiere hacerlo nuestro hermano
Jesús. |
| Fue Andrés quien condujo a Jesús a su
hermano Pedro |
| Jesús llamó a Felipe, |
| pero Felipe llamó a Natanael. |
| No debe existir ningún temor |
| en proponer directamente a una
persona joven, |
| o menos joven, la llamada del Señor. |
| Es un acto de estima y de confianza. |
| Puede ser un momento de luz y de
gracia» |
|
Juan Pablo II |
| |
Oración: Sembrador
|
Sembrador, para seguir sembrando tu palabra |
|
hoy y aquí, cerca o lejos |
|
donde sea, si necesitas mis manos |
|
aquí las tienes Señor, aquí me tienes, Dios mío. |
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Respuestas
al reto
Accidentes geográficos Ciudades no-judías
Ciudades judías
1. Hebrón 1. Cuenca
1. Cafarnaum
2. Muerto
2. Roma 2. Betania
3. Tiberíades
3. Lliria 3. Nazaret
4.
Tabor
4. Corinto 4.
Jericó
5. Jordán
5. Nápoles 5. Belén

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PP. Escolapios una alternativa
por el Reino de Dios |
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Piedad y Letras |
|
«Luchen con un solo corazón por
la fe del Evangelio |
|
y no se dejen intimidar» |
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Información en página
vocacional:
http://www.vocacional.org.mx |
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