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PV Reflexiones
Experiencias Pastorales

 

Encuentro de la pastoral juvenil.


El fin de semana del 12 al 14 de septiembre se llevó a cabo el 2° encuentro de líderes juveniles de la provincia de México en la ciudad de Veracruz, comenzaré compartiéndoles que para mí fue un verdadero ENCUENTRO con Jesús a través de mis hermanos pastoralistas. Al principio del encuentro, el viernes por la noche nos preguntaba el padre Paco, cuáles eran nuestras expectativas y yo pensé en muchas cosas, como conocer nuevas dinámicas, aprender nuevos juegos, tener nuevas estrategias, etc., pero en realidad lo que realmente quería e incluso necesitaba era sentirme acompañado, sentir que pertenezco a un proyecto y esta es una de las cosas que me dejó este fin de semana, sentirme parte de una comunidad que sigue a Jesús, el resto se puede consultar en libros o en el Internet incluso, pero el encuentro con el hermano es finalmente lo que nutre nuestra vida, además cuando el encuentro con el hermano nos lleva al encuentro con Dios entonces es una bendición. Es muy alentador saber que uno no está solo, que esto de los grupos juveniles no es inquietud de uno sino que en primer lugar es el Señor quien nos envía y por lo tanto vamos en su nombre y en su nombre hablamos y hacemos cosas, en segundo lugar hay muchas personas que compartimos el mismo proyecto de Jesús, entonces vamos codo a codo. No es Effeta (mi grupo juvenil) por su lado, o el Instituto Morelos, es una comunidad escolapia que trabaja en el mismo camino de la pastoral juvenil y esto da sentido de pertenencia, se siente uno cobijado y respaldado.
 

Por otro lado, hubo 2 cuestiones que me llamaron muchísimo la atención y sobre todo que tocaron mi vida, la primera fue la ORACIÓN , evidentemente uno ora como fue aprendiendo en el transcurso de la propia vida y en ese sentido creo que aprendí a hacerlo de manera muy repetitiva, en algunos casos a manera de diálogo, pero ponerme simplemente en las manos de Dios es algo hermoso que no se puede expresar con palabras, reconozco que me falta muchísimo, pero el encuentro sembró en mí la inquietud de acercarme más a Dios a través de la oración. Me di cuenta de mi egoísmo y mis obstáculos para orar, se que a veces me faltan silencios internos, pero estoy dispuesto a “Quitarme las sandalias” para dirigirme a Dios. Creo que esta fue la parte medular del encuentro y a mí me toca abrir el corazón y estar atento para dejar que el Señor actúe en mí.
 

La otra cuestión fue la idea que tengo de Dios y que he recibido por parte de mi familia, de la sociedad o incluso de la iglesia, obviamente todas han sido con la mejor de las intenciones pero no siempre han sido adecuadas, esto personalmente me cuestionó muchísimo, porque a veces uno pretende hacer un “dios” a su medida o a veces justiciero, en fin estas son solamente ideas, al final veíamos el Dios que nos trajo Jesús, amoroso, misericordioso y por supuesto inquietante, el encuentro con Dios siempre cuestiona y mueve muchísimo la vida propia.
 

El encuentro fue una gran noticia en mi vida, me inquietó, me desafió y por último me confortó muchísimo en mi relación con Dios.
 

Podría concluir diciendo que fue un fin de semana en el que volteé y Jesús estaba esperándome y me abrazó.

Antonio de Jesús Mantilla Camacho.

 

ENCUENTRO DE PASTORAL JUVENIL

Todo empezó un día de Agosto en un Consejo de Dirección donde se nos comunicó que habría un Encuentro de Pastoral Juvenil en un lugar cercano a la ciudad de Veracruz. Sentí mucha inquietud y emoción porque he llevado un Grupo Juvenil durante casi 10 años y no había tenido la oportunidad de asistir a un evento de este tipo; me preguntaba: ¿encontraré alguna luz que me diga si estoy haciendo bien las cosas? ¿será un taller o una especie de retiro?

Bueno, por fin llegó el día tan esperado: viernes 12 de Septiembre. La cita fue en la Casa de la Iglesia, un lugar cercano al Seminario Mayor de Veracruz, un lugar hermosísimo, que invita a la tranquilidad, al descanso, a la oración, a estar contigo mismo y con Dios. Al llegar a dicho lugar, nos encontramos con un rico recibimiento que consistió en una cena casera muy deliciosa, nos dio gusto compartir los alimentos con personas que tenían algún tiempo no veíamos y con muchas otras a quienes nos disponíamos a conocer.

Después de la cena, nos concentramos en un salón climatizado muy agradable y ahí supimos cuál era el objetivo concreto de estar juntos en este lugar tan bonito. Al frente de este Encuentro estaba el Padre Paco Anaya, tan querido por todos nosotros y se encontraba acompañado por Mari Paz Viniegra, que es una religiosa de Jesús María; ellos dos eran los responsables de este evento.

Muchas personas pensamos que la bienvenida sería rápida ya que estábamos cansados por el viaje y no todos los participantes habían llegado. Pero no fue así, desde ese momento comenzó nuestra actividad con la presentación de las 54 personas que fuimos invitadas; había presencia escolapia del Instituto Carlos Pereyra de Puebla con sus grupos juveniles Éxodo y Génesis; Colegio Cristóbal Colón, Parroquia de la Sagrada Familia y Escuela Calasanz de Veracruz; Instituto Fray Pedro de Gante, de Apizaco; Capilla de Cristo Rey, de Celaya; Parroquia de San Felipe de Jesús, de Campeche; Parroquia de Progreso Nacional y Parroquia de Tlalcoligia de México y el Instituto José María Morelos de Chiautempan con sus grupos infantiles Grim y Berit así como los grupos juveniles Emmanuel, Calasanz, Effeta, Tíos y Escuelita de Apoyo.

A partir de esta presentación fuimos viviendo poco a poco lo que fue un encuentro de oración, un encuentro de fe, de ponerte en las manos de Dios, de decirle a Cristo: “Jesús, dejo aquí mis sandalias que están llenas de miedo, de ansiedades, de obstáculos que me impiden acercarme a ti, quiero que actúes en mi realidad”. Fueron momentos de mucha reflexión, en los que identificamos nuestros ruidos externos, nuestros ruidos internos y aprendimos que al orar hay que ofrecerle a Cristo nuestro silencio, nuestro tiempo, nuestro lugar favorito y una postura que me permita un mayor acercamiento con Él. Fue muy emocionante volver a escuchar fragmentos del libro del Principito y trasladar toda esta sabiduría a nuestra relación con Dios. Poco antes de terminar, hubo un compartir de todas las delegaciones participantes acerca de la labor que cada uno desempeña en su entorno escolar y social.

Finalmente, se cerró el Encuentro con una Eucaristía muy emotiva, muy a tono con todo lo vivido, en la que el Padre Paco invitó a una pareja de esposos a compartir su experiencia de vida (Tanzi y Enoc); el escuchar las palabras de dicha pareja movió aún más las fibras de nuestro corazón que ya de por sí estaban sensibles ante lo escuchado, lo sentido y lo compartido en esos días.

Sin preguntarle a cada uno de los participantes sobre lo que se lleva a casa, creo que muchos de nosotros, sino es que todos, agradecemos a Dios, a Paco, a Mary Paz, a nuestros directores, a nuestras anfitrionas, la oportunidad que tuvimos de vivir este momento de encuentro con Dios, en este lugar tan agradable, donde nos sentimos realmente acogidos desde nuestra llegada. Ahora, lo que resta es continuar con esta experiencia de fe con nosotros mismos, con nuestras familias y con tantos y tantos jóvenes que Dios nos ha encomendado. 

Profesora María del Rocío Cruz

Coordinadora del Grupo Emmanuel